AstroBásicos #6: Planetas en conjunción, oposición, y alineaciones

La astronomía está llena de conceptos básicos que aparecen una otra y vez y que, si los entendemos bien, nos ayudan a comprender otros conceptos más complejos. Como no quiero que mis lectores se queden con dudas he iniciado esta serie de “AstroBásicos“, donde explicaré esos términos que solemos escuchar pero que no siempre se suelen entender. Puedes ver todos los AstroBásicos publicados hasta el momento aquí. Si quieres sugerir algún concepto o pregunta, hazlo a través del formulario de contacto.

Cuando se habla de fenómenos astronómicos observables a simple vista, muchas veces se escuchan las palabras conjunción, oposición, y alineaciones planetarias. Es posible que sepas a qué se refiere cada término, por ejemplo cuando dos cuerpos celestes están en conjunción se ubican muy cerca en el cielo — pero, ¿qué está pasando realmente?

 

Conjunción astronómica

Para comenzar a explicar qué es una conjunción astronómica, debemos hablar un poco de lo que son la latitud y longitud celestes. En la Tierra, cuando queremos saber las coordenadas de algún punto nos guiamos por la latitud y la longitud terrestres. Si queremos medir la latitud terrestre de, por ejemplo, la ciudad de Antofagasta en el norte de Chile, podemos imaginar una línea recta que vaya desde ese punto hasta el centro de la Tierra. El ángulo que forma dicha línea con la línea del Ecuador (línea imaginaria que pasa exactamente por la mitad de nuestro planeta) corresponde a la latitud de la ciudad de Antofagasta: 23°39′ Sur. En la Tierra medimos la latitud en grados y fracciones de grado (los 39′ de Antofagasta se leen como “39 minutos de arco”), y se indica Sur o Norte dependiendo de la ubicación con respecto a la línea del Ecuador. Las líneas imaginarias que cubren nuestro planeta horizontalmente por convención, desde el Ecuador hasta los polos, se llaman paralelos, y nos guían para medir las latitudes.

Por otro lado, la longitud terrestre corresponde al mismo procedimiento, pero en lugar de medir el ángulo con respecto a la línea del Ecuador lo hacemos con el Meridiano de Greenwich. Los meridianos son equivalentes a los paralelos, pero dividen a la Tierra de manera vertical según convención, y se juntan en los polos. La longitud de un punto de la Tierra se  mide a partir del Meridiano de Greenwich, que debe su nombre a que pasa por dicha zona ubicada en el sureste de Londres, en Inglaterra. Siguiendo entonces con nuestro ejemplo, la ciudad de Antofagasta se ubica a una longitud de 70°24′ Oeste.

La latitud y la longitud terrestres nos permiten obtener coordenadas exactas de cualquier punto en nuestro planeta. Sin embargo, no tenemos por qué detenernos ahí: también pueden ayudarnos para ubicar objetos en el cielo. Podemos visualizar el cielo como una esfera imaginaria que rodea a la Tierra. Como las medidas de longitud y latitud se basan sólo en ángulos con respecto a un plano y no directamente en la distancia a los objetos, podemos simplemente “alargar” las líneas imaginarias que usamos para medir las coordenadas de las ciudades, y usar el mismo procedimiento para medir las coordenadas de los objetos celestes.

Coordenadas eclípticas. Imagen editada a partir de diagrama en Wikimedia Commons (click para ir al original)

Si bien existen diversos sistemas de coordenadas usados para medir la ubicación de objetos en el cielo, el que se basa en latitudes y longitudes celestes se llama sistema de coordenadas eclípticas. Otro sistema de coordenadas usado ampliamente en astronomía corresponde al sistema de coordenadas ecuatorial, y en lugar de longitud y latitud usa los conceptos de ascensión recta y declinación.

Ahora que ya sabemos lo que es un meridiano celeste, podemos finalmente definir conjunción: en astronomía, una conjunción ocurre cuando, desde nuestra perspectiva en la Tierra, dos cuerpos astronómicos se ubican en la misma longitud celeste. Es importante notar que las conjunciones son sólo un fenómeno aparente, relacionado con nuestra perspectiva de observación: que dos cuerpos celestes se vean cercanos en el cielo no quiere decir que sus distancias reales cambien. Recuerda que la longitud y la latitud sólo miden ángulos con respecto a un plano, no distancias directas.

Por definición una conjunción corresponde a dos cuerpos en la misma longitud celeste, es decir, entre dos meridianos celestes, pero no tiene que ver con la latitud. Es por eso que en algunas conjunciones los objetos pueden estar separados verticalemente en el cielo por algunos grados, y en otras ocasiones parecen estar muy juntos. En casos extremos un objeto puede pasar por encima de otro desde nuestra línea de visión, fenómeno que se conoce como ocultación. Las ocultaciones son más comunes de lo que crees: ¡un eclipse solar es una ocultación! La Luna pasa frente al Sol en su misma longitud y latitud celestes. También corresponden a ocultaciones los tránsitos, como el tránsito de Venus frente al Sol que pudimos observar en 2015.

Dos conjunciones diferentes: en la imagen de la izquierda la Luna, Júpiter, y Venus forman un triángulo con cierta distancia entre ellos. En la imagen de la derecha, la Luna y Júpiter se encuentran muy cerca. Sin embargo, ambos fenómenos son conjunciones porque en ambos casos los cuerpos celestes se ubican en la misma longitud, entre dos meridianos celestes. Lo que cambia es la latitud celeste. Imágenes vía Wikimedia Commons.

Las conjunciones generalmente ocurren entre la Luna y algún planeta del Sistema Solar, pero también pueden ocurrir entre la Luna o un planeta con alguna estrella. Las conjunciones de la Luna y con planetas y entre planetas suelen ser observables a simple vista, sin embargo que estén en conjunción no necesariamente los hace más fáciles de observar con instrumentos ya que los planetas en conjunción no siempre nos muestran su cara más iluminada. Además, la cercanía de la Luna puede generar mucho brillo que molesta en las observaciones.

Planetas en oposición

Otro término que solemos oír es que un planeta se encuentra en oposición. Para hablar de la oposición ya no tenemos que movernos en paralelos ni meridianos, sino simplemente quedarnos en el plano de la eclíptica (el plano imaginario que forman el Sol y la Tierra).

Decimos que dos cuerpos están en oposición cuando, vistos desde la Tierra, se encuentran en puntos exactamente opuestos del planos de la eclíptica. En particular, cuando decimos que un planeta está simplemente “en oposición”, nos referimos a que está en oposición con el Sol. Cuando Júpiter está en oposición, por ejemplo, se forma una línea perfecta Sol – Tierra – Júpiter. Esto quiere decir que, cuando un planeta está en oposición con el Sol, se ubica en su momento más brillante y cercano, y es el punto ideal para observarlo con instrumentos. Cuando un planeta está en oposición es visible toda la noche, y pasa por el meridiano del lugar de observación justo a las 00:00 horas.

Saturno en oposición (¡La figura no está a escala!)

Es importante notar que no todos los cuerpos celestes pueden estar en oposición. Como necesitamos que la Tierra se ubique exactamente entre el Sol y el cuerpo correspondiente, sólo la Luna y los planetas exteriores (Marte, Júpiter, Saturno, Urano, y Neptuno) pueden estar en oposición desde nuestra perspectiva. La Luna en oposición corresponde a la Luna llena.

Cuando un planeta se encuentra en oposición, generalmente puede observarse muy brillante a simple vista, excepto por los más lejanos Urano y Neptuno que sí pueden observarse con binoculares o telescopio.

Alineaciones planetarias

Entre la conjunción y la oposición ya vemos que hay una diferencia importante: la conjunción es un efecto simplemente de perspectiva, no tiene que ver con ningún fenómeno astronómico real. La oposición tiene que ver con las posiciones relativas de los planetas en el cielo.

La alineación planetaria, en ese sentido, es simplemente una conjunción especial: todos o algunos de los planetas observables a simple vista (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) se ubican en la misma longitud en el cielo.

Una bonita alineación planetaria visible a principios de marzo de 2018. Imagen obtenida con Stellarium.

Por ser una conjunción, las alineaciones planetarias son sólo un fenómeno aparente, y no tienen nada que ver con que los planetas estén alineados en sus órbitas. Al estar relacionado sólo con la perspectiva de observación, una alineación planetaria no afecta a la Tierra de ninguna manera especial, ni es augurio de ningún tipo de desastre natural ni nada por el estilo. Simplemente, podemos ver a varios planetas en el cielo durante una misma noche. ¡Es un espectáculo maravilloso!

También es posible que algunos planetas se alineen en sus órbitas en el plano de la eclíptica. Algunas alineaciones han ocurrido en las últimas décadas, particularmente en los años 1962, 1982 y 2000. Este fenómeno no es observable desde la Tierra, y ha sido comprobado y compartido por la NASA que la influencia gravitacional que esto ejerce sobre nuestro planeta es mínima, muchísimo menor de la que ejerce la Luna en un ciclo normal. De la manera que sea, no hay nada que temer de una alineación planetaria, y cuando se trata de una conjunción en el cielo no queda más que mirar hacia arriba, desempolvar quizás los binoculares o telescopio, y disfrutar 🙂

Fuentes y links de interés

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